La Nariz del Diablo: el tramo de ferrocarril más difícil del mundo

La magia de la gran experiencia de viajar crece a medida que descubres los secretos del camino. Las emociones te inundan aún más cuando, por ejemplo, recorres espectaculares rutas que no tenías previstas y te cuentan historias que nunca imaginaste llegar a saber. Esto es lo que me sucedió mil veces en Ecuador, donde uno de esos improvisados e inolvidables planes me llevó a atravesar la Nariz del Diablo en tren.

Y así fue como conocí el llamado ‘tren más difícil del mundo’, aunque voy a contártelo todo desde el principio:

Fue en los años 60 (pero de 1800) cuando el presidente Gabriel García Moreno ideó la construcción de una inmensa línea férrea que uniría las dos principales ciudades del país: Quito y Guayaquil. Dicho proyecto, conocido como ‘Ferrocarril Transandino’, acortaría la larga distancia que separa la Cordillera de los Andes de la costa ecuatoriana y mejoraría la conexión entre los pueblos y el transporte de mercancías, que hasta entonces dependía de las mulas. Pero hasta 1899 y bajo la presidencia de Eloy Alfaro no se empezaron realmente las obras, encontrándose con un verdadero desafío para la ingeniería a su paso entre Sibambe y San Pedro de Alausí: el imponente monte Pistishi o Cóndor Puñuna (donde duerme el cóndor), aunque desde entonces se le conoce como ‘La Nariz del Diablo’ por todo lo que supuso.

La Nariz del Diablo es una montaña de roca con mucho desnivel en la que, aparentemente, no tenía cabida el paso de ningún tren. Para que esto fuera posible tuvieron que usar dinamita constantemente y, como dice la leyenda, ‘hacer un pacto con el diablo.’ Miles de trabajadores perdieron la vida durante la construcción debido a las explosiones y sus consecuentes derrumbes, el clima, los animales y enfermedades graves.

Finalmente, fue viable salvar el desnivel haciendo uso del zigzag en una de las caras de la montaña. Con esta técnica, el tren debería finalizar cada tramo (ya sea en subida o en bajada), retroceder un poco para cambiar de riel y avanzar de nuevo habiendo cambiado también el sentido de la marcha. Exacto, se conduciría marcha atrás en algunos tramos. Lo nunca visto.

Nariz del Diablo

Nariz del Diablo. Fotografía de Tren Ecuador: www.trenecuador.com

Consiguieron dominar la ‘Avenida de los Volcanes’ y terminar todo el recorrido en 1908, cuando una locomotora a vapor estrenó las últimas vías. Este hecho marcó un antes y un después para todos los habitantes de la escondida cordillera debido al aumento del comercio y al avance que esto supuso para sus poblaciones. Alausí, uno de los pueblos cercanos a la Nariz del Diablo, llegó a estar entre las ciudades más importantes del país. 

Aún así, con el paso del tiempo y el desarrollo de otros medios de transporte, el tren cayó en el olvido y comenzó su decadencia. Se fue deteriorando y los fenómenos naturales (intensas lluvias, deslizamientos…) agravaron más la situación. Por ello, a finales de los años 90 tuvo que paralizarse el servicio en la mayoría del recorrido y las comunidades que habitaban zonas de difícil acceso se vieron aisladas de nuevo.

Fue el presidente Rafael Correa quien, con el comienzo de su mandato en 2007, decidió rehabilitarlo y enfocarlo al turismo. Desde entonces comenzaron los planes para ir reconstruyendo diferentes secciones del tramo completo, que se inaugurarían años más tarde. Se recuperaría así el patrimonio histórico y cultural del país, dando vida a los pueblos olvidados y ofreciendo a los visitantes la oportunidad de descubrir su entorno y vivir experiencias únicas.

El recorrido por la Nariz del Diablo es uno de esos tramos, cuyo trayecto es Alausí-Sibambe-Alausí. Hoy en día ya no lo recorre una locomotora a vapor, sino una que funciona con electricidad + diésel y que enviaron desde España, pues la empresa encargada de ella fue la ya extinta FEVE (Ferrocarriles Españoles de Vía Estrecha). Además, cuenta con cómodos vagones que te permitirán observar sin sobresaltos lo cerca que están los precipicios 🙂 

Durante unos 12 kilómetros darás un paseo que te resultará corto pero emocionante a la vez, donde las azafatas irán contando la historia del lugar y detallando lo que tienes que mirar en cada momento. Además, se suele hacer una pequeña parada en un mirador desde el que podrás observar con calma la Nariz del Diablo desde abajo y poder hacerte fotos, para luego hacer otra parada más larga en la estación de Sibambe.

Al llegar a dicha estación te recibirá una comunidad indígena con artersanías para vender y bailes tradicionales a los que te podrás unir. Además, ellos mismos administran el Museo Cóndor Puñuna, que podrás visitar en un momento gratuitamente. También hay una escalera cuyo lateral está repleto de plantas medicinales y pequeños carteles que te indican la utilidad y el uso que le dan a cada una de ellas. Para acabar, al final de la subida encontrarás una cafetería en la que podrás retomar fuerzas y asimilar todo lo que estás viviendo.

Antes de volver al tren para retroceder de nuevo hasta la estación de Alausí, pude disfrutar unos minutos de la compañía de dos amigas que iban de paso y que conocí por internet hace años (desde entonces no se cortan un pelo). Por fin cumplí mi sueño de encontrármelas cara a cara, aunque se ve que una no me echaba mucho de menos porque hacía muecas extrañas y creo que se quedó con ganas de escupirme. En cambio, la otra no quería separarse de mí y sólo me pedía que la acariciara mientras intentaba chuparme la oreja y saborear mi pelo. Un encanto de llama ♥

Nariz del Diablo

Mis amigas y yo en la estación de Sibambe

Mi recomendación es que no te pierdas esta experiencia, ¡pero ni esta ni ninguna otra! Aprovecha todo lo que puedas, pues Ecuador tiene un encanto que te dejará prendado. Yo volveré en cuanto sea posible para seguir conociendo cada rincón de este hermoso país.

Si estás interesado en experimentarlo por ti mismo encontrarás más información sobre esta y otras rutas turísticas de tren aquí. ¡Ah! Y saluda a mis amigas de mi parte 😉

¿Y tú? ¿Has vivido algo similar? ¡Te espero en los comentarios!

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  1. Siempre he querido viajar en tren, aún no tengo esa fortuna, espero pronto.

    Que padre que hayas tenido esta oportunidad y que la hayas disfrutado un montón, sin duda fue mágica, solo de leer me transformaba e imaginaba todo, me transportaste.

    Mil gracias por compartir.